• BBVA Global Markets Research considera que tras el fuerte ajuste bajista de los principales activos existen oportunidades interesantes de inversión. Los expertos de BBVA esperan que la retroalimentación negativa de los mercados se frene y vuelvan, de nuevo, a cotizarse los fundamentales de la economía y las empresas
  • Los expertos de BBVA ajustan a la baja sus niveles de referencia de valoración de los principales índices de renta variable y sitúan el Euro Stoxx y el Ibex en los 3500 y 10800. A los niveles actuales ambos índices descuentan ya escenarios de beneficios muy negativos
  • Tras el fuerte ajuste de valoraciones consideran que existen oportunidades interesantes de inversión en compañías de calidad en sectores como energía, telecomunicaciones, real estate y sector financiero. Por estilos, dividendos sostenibles y compañías de small caps de calidad son los que cuentan con mayor atractivo

Antonio Pulido, director de BBVA Global Markets Research, y Ana Munera, directora de Global Equity en BBVA Global Markets Research, han presentado este miércoles en Madrid las principales conclusiones de su Informe Estratégico de Renta Variable 2016. En el encuentro también han ofrecido sus previsiones para el mercado de renta fija.

Desde el mes de agosto los mercados están empezando a poner en precio una mayor probabilidad de riesgo de fuerte desaceleración de la economía global consecuencia de la formación de círculos viciosos y de ciertas dinámicas en los mercados. Las caídas del 20% del Dow Jones Transportation Average o de más del 70% del Baltic Freight Index muestran dicho deterioro de expectativas. También es importante resaltar la fuerte subida de las rentabilidades del mercado High Yield americano hasta niveles próximos al 10%.

Desde BBVA Global Markets Research valoramos este ajuste bajista de los mercados como una oportunidad de compra de activos de riesgo si, tal como pensamos, dicha espiral negativa se frena. El hecho de que el precio del petróleo y las divisas emergentes puedan estar alcanzando niveles suelo; los elevados niveles de liquidez embalsados a nivel global; y el mantenimiento de unos tipos de interés de los activos sin riesgo en niveles mínimos históricos, justificarían dicha aseveración. Al mismo tiempo, nuestro escenario básico es de un crecimiento económico global bajo pero estable en torno al 3%, por encima de lo que hoy  pensamos que tienen implícito los precios de los activos.

Antonio Pulido, apunta a un cambio en el modelo económico en el que "es clara la transferencia de riqueza que se está produciendo desde mercados emergentes a desarrollados así como el cambio de modelo de crecimiento global desde el sector manufacturero al sector servicios". Si observamos los sectores a nivel global, vemos como la tecnología, el cuidado de la salud y el consumo de servicios han subido en bolsa más de un 70% en los últimos cuatro años mientras que el industrial o bienes de equipo apenas lo han hecho en un 30%, y el de materiales y energía han bajado un 20%. Dicho "decoupling" es también observable en el mercado de crédito tanto a nivel investment grade como High yield.

Estamos por tanto en un ciclo maduro de activos en el que ya no va es suficiente que los proyectos e inversiones cuenten con un carry trade positivo sino que además han de presentar expectativas claras de crecimiento muy ligadas a la nueva economía. El fuerte ajuste a la baja de los mercados y la percepción de inestabilidad van a hacer que el inversor sea mucho más exigente en términos de rentabilidad/riesgo.
En renta fija las principales recomendaciones se deben centrar en compañías europeas que se puedan beneficiar de la recuperación de la actividad económica y del gasto del consumidor por la caída del petróleo. En concreto recomendaríamos operadoras de cable (cotizan a 450/500 puntos básicos sobre swap), sector de telecomunicaciones doméstico, aerolíneas europeas o Reits. 

El escenario de riesgo a nivel global, cuyas probabilidades no son nulas, sería el mantenimiento y/o la retroalimentación de los círculos viciosos, que incrementaría las probabilidades implícitas de recesión.

Hacia un escenario de menor rentabilidad en equity pero con potencial de subida aún

A pesar de las tensas condiciones financieras, las nuevas inquietudes sobre China y las dudas sobre la estructura de capital del sector bancario, nuestra opinión es que estamos en una desaceleración de mitad de ciclo, como en 1997, y no en plena recesión, como en 2007. Esta idea se apoya en nuestras perspectivas del escenario macro y sobre todo en las métricas de solvencia y de liquidez del sistema, que claramente están por encima de las observadas en periodos de recesión.

Es importante, sin embargo, ser conscientes de que desde 2015 estamos en una fase del ciclo de equity más avanzado y más dependiente del cumplimiento de las expectativas de beneficios de las compañías. En esta fase del ciclo tienden a producirse mayores oscilaciones en los mercados, tal y como evidencia la intensidad de las fluctuaciones que estamos viviendo desde agosto del año pasado. A pesar de ello, y a los niveles actuales, creemos que la renta variable ofrece una rentabilidad ajustada por riesgo atractiva a medio plazo, pero en la que no es posible obviar los riesgos del corto plazo, y es necesario seguir teniendo una preferencia clara por compañías de calidad.

Ante esta realidad hemos ajustado nuestro escenario de beneficios para reflejar un crecimiento  global potencialmente menor en 2016, lo que se traduce en una revisión a la baja de nuestros niveles de valoración razonable para los principales índices de renta variable, haciendo  especial énfasis en el binomio rentabilidad/riesgo a medio plazo. Nuestros nuevos niveles  para el Euro Stoxx y el IBEX son de 3500 y 10800 respectivamente. A los niveles actuales de cotización, las bolsas europeas y españolas ya tendrían incorporado un escenario negativo de beneficios en 2016.

Creemos que el IBEX ofrece un valor diferencial respecto a Europa. Sin embargo, las incertidumbres políticas y las inquietudes sobre América Latina aún podrían impedir la materialización de ese valor hasta el segundo semestre del año cuando las divisas latinoamericanas puedan empezar a estabilizarse.
Aunque seguimos prefiriendo inversiones en mercados desarrollados frente a emergentes, en América Latina las dinámicas de beneficios y las valoraciones justifican nuestra preferencia por Chile y México en términos de riesgo/rentabilidad.

Por sectores creemos que hay oportunidades muy interesantes en aquellos que cuentan con valoraciones atractivas, desde una perspectiva histórica, como energía, telecomunicaciones real estate y sector financiero. Además, seguimos pensando que los dividendos sostenibles son una estrategia aconsejable, especialmente en un entorno de tipos extremadamente bajos.

Por estilos, creemos que el universo de small cap sigue teniendo un mayor atractivo relativo, aunque en este segmento preferimos reforzar nuestro énfasis en la calidad. 

 

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