El interés por los metales se ha intensificado en un entorno marcado por la incertidumbre económica, la tensión geopolítica y un mundo cada vez más fragmentado. ¿Estamos ante un movimiento táctico impulsado por el miedo… o frente a una tendencia estructural de mayor alcance?
Los metales preciosos han recuperado su papel como activos refugio, en un contexto en el que los bancos centrales (incluida China) están comprando oro a ritmos récord, diversificando reservas y reduciendo su dependencia del dólar. Sin embargo, tras un rally intenso y con un posicionamiento muy concentrado, la volatilidad se ha hecho inevitable.
Más allá del corto plazo, la tesis estructural de materiales sigue intacta. Metales industriales como el cobre, el aluminio o el acero son esenciales para la electrificación, la infraestructura de IA, los centros de datos y la transición energética. A ello se suma el aumento del gasto en defensa (especialmente en Europa), que añade una nueva capa de demanda a largo plazo.
Mira el vídeo completo para entender por qué consideramos que la reciente volatilidad forma parte de una normalización del mercado, y por qué materiales y defensa siguen siendo temáticas clave en un entorno global más centrado en la seguridad.
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