News | 06 Abril 2026

¿Cómo se clasifican los bonos en los mercados de capital de deuda (DCM)?

Descubre los diferentes tipos de bonos y estructuras de deuda dentro del ecosistema de los mercados de capitales de deuda (DCM), analizando también las diferencias técnicas entre los diferentes tipos de bonos según el emisor, su calidad crediticia, el tipo de interés o el periodo de vencimiento.


El mercado de bonos constituye un pilar fundamental del sistema financiero global. Este facilita a diversas entidades y organizaciones una vía eficiente para la obtención de financiación, al tiempo que ofrece a los inversores una fuente de rentas periódicas y una herramienta de diversificación de carteras.


En el mercado de capitales de deuda, entre otros criterios, los bonos suelen clasificarse en función del emisor, su calidad crediticia, el tipo de interés y el periodo de vencimiento. Esta segmentación permite a los inversores seleccionar instrumentos que se adecúan a su perfil de riesgo y horizonte de inversión, y a los emisores estructurar su deuda de manera eficiente. Recientemente, los bonos verdes han cobrado relevancia, siendo concebidos para financiar proyectos con impacto ambiental o sostenible.



Deuda corporativa: principales tipos de bonos y seniority


La deuda corporativa se refiere a los bonos que las empresas venden a  los inversores institucionales, a cambio de pagos periódicos de intereses y la devolución del capital al vencimiento. Este, constituye una fuente fundamental de financiación para el crecimiento, las operaciones y la gestión de liquidez de las compañías.


Los bonos corporativos se diferencian por su tipo, riesgo y seniority, lo que determina tanto su rentabilidad como su nivel de protección para los inversores. Los principales tipos son:




  • De grado de inversión: presentan bajo riesgo crediticio y calificaciones elevadas, ofreciendo rendimientos moderados.

  • De alto rendimiento: con mayor riesgo de impago, ofrecen rendimientos superiores para compensar a los inversores.

  • Convertibles: pueden convertirse en acciones de la empresa bajo ciertas condiciones, combinando características de renta fija y variable.


En términos generales, los bonos con grado de inversión suelen emitirse sin garantías específicas, de modo que el pago de intereses y principal depende fundamentalmente de la solvencia global del emisor y de su capacidad general de generación de caja. Esto se debe a que las empresas con calificación investment grade presentan perfiles financieros más sólidos, menor probabilidad de impago y un acceso más amplio y estable a los mercados de capitales, lo que les permite financiarse sin necesidad de ofrecer activos en garantía. En cambio, en el segmento de alto rendimiento, donde el riesgo crediticio es mayor, es más frecuente encontrar emisiones garantizadas, respaldadas por activos concretos o garantías reales que otorgan prioridad de cobro frente a otros acreedores en caso de insolvencia.


El concepto de seniority es fundamental, ya que establece la prioridad de pago entre los distintos bonos y otros acreedores en caso de quiebra. Los bonos senior se reembolsan primero, seguidos de los hibridos (tambien conocida como deuda subordinada), lo que influye directamente en el riesgo y la rentabilidad esperada.



Emisiónes SSA: soberano, supranacional y agencia


La emisión SSA (Soberanos, Supranacionales y Agencias) constituye un segmento relevante en la estabilidad financiera global y la financiación de proyectos de gran escala. Estos bonos, emitidos por gobiernos nacionales, organismos supranacionales y agencias públicas, se caracterizan por su alta calidad crediticia, bajo riesgo de impago, elevada liquidez en los mercados y su estrecha vinculación con el sector público. Los tres tipos de bonos son: 




  • Bonos soberanos: son emitidos por gobiernos nacionales y tienen como principal finalidad financiar el gasto público, gestionar la deuda del Estado y aplicar políticas económicas. Suelen considerarse activos de referencia en sus respectivos mercados, sirven como referencia para la fijación de precios de otros instrumentos financieros y su nivel de riesgo varía en función de la solvencia de cada país.

  • Bonos supranacionales: son emitidos por organizaciones internacionales con el objetivo de financiar proyectos de desarrollo, ayuda humanitaria o infraestructuras globales. Suelen contar con calificaciones crediticias elevadas debido al respaldo conjunto de sus estados miembros y son valorados por su seguridad y liquidez.

  • Bonos de agencia: los emiten órganos gubernamentales o empresas patrocinadas por el Estado dentro de un país para financiar actividades específicas con respaldo público. Pueden contar con respaldo explícito o implícito del gobierno, suelen ofrecer rendimientos ligeramente superiores a los bonos soberanos y presentan, por lo general, un bajo riesgo crediticio.


Deuda bancaria: principales tipos de instrumentos y estructura de capital


Las entidades financieras utilizan los mercados de capitales de deuda como una fuente clave de financiación para desarrollar su actividad, principalmente la concesión de crédito a hogares y empresas. A diferencia de otros emisores, como las compañías o los organismos públicos, los bancos emiten distintos tipos de deuda no solo para financiarse, sino también para cumplir con exigencias regulatorias en materia de solvencia y estabilidad financiera.


El mercado de deuda bancaria constituye así un elemento esencial del sistema financiero, al permitir a los bancos diversificar sus fuentes de financiación más allá de los depósitos y reforzar su estructura de capital. Al mismo tiempo, ofrece a los inversores una amplia gama de instrumentos con distintos niveles de riesgo, rentabilidad y protección.


En este contexto, los instrumentos de deuda bancaria se diferencian principalmente por su nivel de riesgo y por su posición dentro de la estructura de capital del banco, lo que se conoce como “seniority”. Este concepto determina el orden en el que los inversores recuperarían su dinero en caso de dificultades financieras de la entidad. 


La deuda emitida por entidades financieras se organiza en distintos niveles dentro de una estructura jerárquica, que va desde los instrumentos de mayor calidad crediticia (colateralizados), hasta aquellos diseñados específicamente para absorber pérdidas. Esta estructura permite a los bancos equilibrar su coste de financiación, cumplir con la regulación y ofrecer diferentes perfiles de riesgo a los inversores.



Los principales tipos de deuda bancaria son:



  • Covered Bonds (bonos garantizados, o cédulas hipotecarias): Los covered bonds son instrumentos de deuda de alta calidad crediticia, caracterizados por contar con una doble protección para el inversor. Por un lado, existe el compromiso de pago del banco emisor y, por otro, un conjunto de activos de alta calidad (como hipotecas) que respaldan la emisión. Esta estructura, conocida como “dual recourse”, reduce significativamente el riesgo para el inversor, lo que se traduce en calificaciones crediticias elevadas y costes de financiación más bajos para el banco. Por ello, suelen utilizarse para financiar carteras específicas de activos, especialmente hipotecarios. 

  • Senior Preferred: La deuda senior preferred es deuda no garantizada que ocupa una posición alta dentro de la estructura de capital del banco. Esto significa que, en caso de insolvencia, los inversores en este tipo de bonos tienen prioridad de cobro frente a otros instrumentos más subordinados. Se trata de un instrumento ampliamente utilizado para financiar las necesidades generales del banco, como la actividad crediticia o la gestión del balance. Aunque presenta un mayor riesgo que los covered bonds, sigue considerándose una deuda de perfil relativamente bajo dentro del universo bancario.

  • Senior Non-Preferred: La deuda senior non-preferred se sitúa un escalón por debajo de la senior preferred. Aunque sigue siendo deuda senior (no subordinada en sentido estricto), está diseñada para absorber pérdidas en caso de resolución de la entidad, en línea con los requerimientos regulatorios establecidos tras la crisis financiera. Tanto la deuda senior Preferred como la senior non-preferred juegan un papel clave en el cumplimiento de los requisitos de capacidad de absorción de pérdidas (como MREL o TLAC) y permiten a los bancos reforzar su estructura de capital sin recurrir a instrumentos más costosos.

  • Subordinada Tier 2: La deuda subordinada Tier 2 forma parte del capital regulatorio del banco. Se sitúa por debajo de toda la deuda senior, lo que implica un mayor riesgo para el inversor, ya que su prioridad de cobro es menor en caso de dificultades financieras. Estos instrumentos suelen tener vencimientos largos y, en determinados escenarios, pueden absorber pérdidas una vez que el banco entra en resolución. A cambio de este mayor riesgo, ofrecen una rentabilidad superior a la deuda senior. 

  • Additional Tier 1 (AT1): Los instrumentos Additional Tier 1 (AT1) son los más complejos y con mayor riesgo dentro de la deuda bancaria. Se caracterizan por ser perpetuos (sin vencimiento definido) y por incorporar mecanismos de absorción de pérdidas, como la conversión en acciones o la reducción del valor nominal. Además, el pago de cupones es discrecional, lo que significa que el banco puede suspenderlo en determinadas circunstancias. Por estas razones, los AT1 ofrecen una rentabilidad más elevada, pero también implican un mayor nivel de riesgo para el inversor. 


La deuda emitida por las entidades financieras presenta una estructura más compleja que la de otros emisores, debido a su doble función: financiar la actividad del banco y cumplir con los requisitos regulatorios de capital y resolución.


Desde los instrumentos más seguros, como los covered bonds, hasta los más subordinados, como los AT1, cada tipo de bono responde a una función específica dentro del balance del banco. Esta diversidad convierte al mercado de deuda bancaria en un segmento clave dentro de los mercados de capitales, tanto para emisores como para inversores.



Estructuras de cupones: notas con tipo de interés fijo frente a tipo de interés variable


La forma en que se pagan los intereses representa una distinción clave en el mercado de bonos, diferenciando entre los de tipo fijo y los de tipo variable. Los bonos a tipo fijo pagan un cupón (interés) constante y predeterminado a intervalos regulares durante toda la vida del bono. Para el inversor, ofrecen un flujo de ingresos predecible, lo que los hace atractivos para inversores que buscan estabilidad y planificación a largo plazo. No obstante, son sensibles a los cambios en las tasas de interés del mercado. Si las tasas suben, el valor de mercado de un bono a tipo fijo existente tiende a bajar (y viceversa) para ajustar su rendimiento a las nuevas tasas del mercado.


En cuanto a los bonos a tipo variable, el pago del cupón se ajusta periódicamente en función de una tasa de referencia subyacente, que puede ser una tasa a un día libre de riesgo (como SOFR en dólares o el €STR en Euros) o una tasa interbancaria a plazo (como el Euribor) más un diferencial fijo (spread). Este tipo de bonos ofrece protección frente al riesgo de subida de las tasas de interés, ya que los pagos de cupón se ajustan al alza en un entorno de tasas crecientes. Son menos sensibles a los cambios en las tasas del mercado, lo que se traduce en menor volatilidad de precios. Sin embargo, si las tasas descienden, los pagos también disminuyen, lo que se traduce en menores ingresos para los inversores.



Bonos ESG


La creciente demanda de los inversores por activos sostenibles ha impulsado la expansión de este segmento en los mercados globales. La integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) ha transformado de forma estructural el mercado de capitales de deuda. En este contexto, han surgido distintas categorías de bonos cuyo diseño responde a estándares internacionales, principalmente los principios publicados por la International Capital Market Association (ICMA).


Dentro de los instrumentos ESG destacan:




  • Bonos verdes (Green Bonds): Destinan los fondos obtenidos exclusivamente a financiar o refinanciar proyectos con beneficios ambientales, como energías renovables, eficiencia energética, transporte limpio o gestión sostenible del agua. Su estructura se basa en el principio de uso específico de los fondos (use of proceeds).

  • Bonos sociales (Social Bonds): Canalizan los recursos hacia proyectos que generan impacto social positivo, como vivienda asequible, acceso a servicios esenciales, inclusión financiera o apoyo a pymes.

  • Bonos de sostenibilidad (Sustainability Bonds): Combinan proyectos verdes y sociales dentro de un mismo instrumento, manteniendo el enfoque de uso específico de los fondos.

  • Bonos vinculados a la sostenibilidad (Sustainability-Linked Bonds, SLB): A diferencia de los anteriores, no están definidos por el destino de los fondos, sino por el cumplimiento de determinados indicadores clave de desempeño (KPIs) de sostenibilidad por parte del emisor. El cupón o las condiciones financieras pueden variar en función del grado de cumplimiento de dichos objetivos.


Esta diferenciación es relevante, ya que no todos los instrumentos ESG responden a la misma lógica estructural ni implican el mismo tipo de compromiso financiero o reputacional para el emisor.


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