News | 18 Marzo 2026
La Energía es el corazón de la economía
Carlos Zuloaga, Global Head of Energy, BBVA
La Energía en general, y la electricidad en particular, siguen conformando las piezas clave para el desarrollo de las economías de los países, y como se ha puesto de manifiesto recientemente, se ha convertido en una palanca geopolítica de enormes dimensiones.
Factores clave para la prosperidad económica y energética
El acceso a energía segura, asequible y competitiva, se ha convertido en un factor clave para la prosperidad económica. En un entorno de grandes avances tecnológicos la demanda energética sigue creciendo pese a las mejoras en eficiencia. Por ello, la transición energética debe construirse sobre una propuesta de valor que combine sostenibilidad, seguridad de suministro y competitividad económica.
La convergencia entre tecnología (como la inteligencia artificial, los centros de datos o la industria de semiconductores) y electricidad está marcando las agendas económicas y políticas a nivel global. Asegurar el acceso a la energía, gestionando la intermitencia de las fuentes renovables como la eólica o la fotovoltaica, así como el refuerzo de la infraestructura necesaria para conectar la generación con la demanda resulta crítico. Al mismo tiempo, el gas natural sigue desempeñando un papel relevante, no sólo como tecnología de transición, sino también como elemento que aporta estabilidad y previsibilidad al sistema energético, con menores emisiones que otras fuentes fósiles.
Oportunidades de financiación en la transición energética global
En este contexto, la banca tiene ante sí una de las mayores oportunidades de financiación de las últimas décadas , facilitando el enorme volumen de inversiones que la economía global necesita afrontar. La transición hacia una economía de cero emisiones netas significa una profunda transformación del sistema energético global y requiere de una inversión colosal y continuada a lo largo de los próximos 25 años estimada en hasta 9 trillones (americanos) de dólares al año.
El papel de BBVA y los nuevos objetivos de sostenibilidad
Esta oportunidad se consolidará en los próximos años con el impulso de la inversión en energías limpias, movilidad eléctrica e infraestructuras sostenibles. BBVA aspira a desempeñar un papel protagonista y acompañar a sus clientes en sus procesos de transformación, ofreciendo asesoramiento experto, soluciones innovadoras y criterios de riesgo ajustados a este nuevo entorno. Y esta profunda transformación sólo se producirá si se cumplen dos condiciones previas: que sea económicamente viable y que se lleve a cabo de forma justa.
En este sentido BBVA ha fijado un nuevo objetivo de canalización de negocio sostenible de 700.000 millones de euros entre 2025 y 2029. Supone más que duplicar el anterior de 300.000 millones de euros para el periodo 2018-2025, que ya alcanzó en diciembre de 2024, un año antes de lo previsto.
BBVA asesora y financia tecnologías clave para la transición energética como el hidrógeno limpio y sus derivados (amoniaco, combustibles sintéticos para aviación o transporte marítimo), el biometano, la captura y almacenamiento de carbono; los sistemas de almacenamiento de energía con baterías; la geotermia; la economía circular —con foco en reciclaje, embalaje y plásticos—; y el capital natural, incluyendo biodiversidad y gestión del agua, entre otras.
Especialización en Low Carbon y Cleantech en BBVA CIB
BBVA sigue reforzando su oferta de negocio sostenible con la creación de una unidad global especializada en “Low carbon & ‘cleantech’, integrada por un equipo de 35 profesionales con presencia en Houston, Nueva York, Londres y Madrid. El objetivo no es solo ofrecer capital, sino comprender en profundidad la evolución del sector, sus ciclos y las oportunidades tecnológicas emergentes.
BBVA se involucra en la estructuración de proyectos, en asesorar en la formación de las alianzas y acuerdos comerciales entre socios, en optimizar las estructuras de capital y viabilizar el acceso a las distintas opciones de financiación, así como en el diseño de soluciones financieras que permitan gestionar los riesgos asociados a la transición energética.




