News | 11 Febrero 2026

Visión 2026: hacia una tesorería corporativa estratégica y global

Esther Galiana, Managing Director, Cross-border Payments and Cash Management Solutions, BBVA Global Transaction Banking

Anticipar las dinámicas financieras globales es una prioridad innegociable para las empresas que operan en mercados interconectados. En el horizonte de 2026, observamos que las corporaciones en las geografías donde BBVA tiene presencia han dejado de ver la tecnología como un soporte operativo para convertirla en un catalizador de competitividad y valor.






A continuación, analizamos las cinco tendencias que definirán la agenda de la tesorería corporativa en 2026.



1. El CFO: pieza clave en la agenda del CEO en un entorno que permanece volátil 


La función financiera evoluciona, posicionándose como pieza clave en la agenda estratégica del CEO. En 2026, la volatilidad geopolítica seguirá condicionando las decisiones de inversión y las cadenas de suministro. La tesorería actúa como un centro de mando estratégico que garantiza la agilidad operativa del grupo. Esto exige visibilidad total y en tiempo real de la posición financiera en todas las filiales. Esta transparencia global permite una mitigación de riesgos ágil y una movilización eficiente de la tesorería. Asegura que el capital esté disponible en el momento y lugar exactos donde el negocio lo requiere para crecer, reduciendo simultáneamente los costes financieros mediante estructuras de cash pooling doméstico e internacional (“Zero Balance Account”, intradía, ...). Además, en un escenario de tipos de interés estables, la prioridad vira hacia una optimización exhaustiva de la liquidez y políticas de inversión sofisticadas para proteger los márgenes.



2. Excelencia operativa y automatización de procesos


La digitalización en 2026 es el estándar de eficiencia.  Las empresas, en colaboración con sus socios financieros y tecnológicos, buscan eliminar las tareas administrativas manuales para permitir que sus equipos se enfoquen en el análisis estratégico. Soluciones como las cuentas virtuales crecen como herramientas para la conciliación automática de cobros y pagos, y de simplificación de los procesos de alta de clientes (onboarding y KYC), impulsando la agilidad operativa de toda la organización y dinamizando la actividad comercial.



3. IA Agéntica: del insight a la acción (con control) 


La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser un ejercicio experimental para integrarse en el día a día financiero. Desde modelos predictivos de flujo de caja hasta analítica avanzada de riesgos, la IA acelera la explotación del dato con mayor consistencia y trazabilidad. En 2026, el foco se desplaza hacia la “IA agéntica”: sistemas que no solo analizan, sino que activan acciones y gestionan flujos complejos de forma autónoma con límites, reglas y supervisión experta. Este avance impulsa una evolución del talento, donde la experiencia financiera se complementa con capacidades tecnológicas y cuantitativas.



4. Pagos en tiempo real e interoperabilidad ISO 20022


La demanda de inmediatez está transformando el ecosistema de pagos. 2026 representa un punto de inflexión en la adopción de pagos instantáneos en el segmento B2B y B2B2C, apoyado por la adopción plena del estándar ISO 20022. Este lenguaje universal permite que los pagos entre bancos viajen con riqueza de datos sin precedentes, facilitando la interoperabilidad entre diferentes sistemas de pagos internacionales. Soluciones como BBVA Directa ejemplifican esta tendencia permitiendo a cualquier banco internacional realizar pagos internacionales desde cualquier lugar del mundo a España con disponibilidad inmediata. Por otra parte, en noviembre de 2026 se dejarán de aceptar direcciones "no estructuradas" por SWIFT y los principales sistemas de pagos: una oportunidad futura pero un reto hoy para las empresas.



5. Infraestructuras de próxima generación. Activos digitales y DLT.


El interés por la tecnología de registros distribuidos (DLT) se consolida en el ámbito corporativo. Las empresas están explorando el uso de depósitos tokenizados y monedas estables (stablecoins) como posibles infraestructuras complementarias para procesar pagos y cobros. Estas tecnologías que permiten realizar pagos 24x7x365 y de manera instantánea, ofrecen además la posibilidad de programar pagos (smart contracts), sentando las bases de una gestión financiera ágil, trazable y transparente en el comercio global.


En conclusión, el escenario de 2026 presenta desafíos complejos, pero también oportunidades inéditas de progreso. En BBVA, nos comprometemos a acompañar a nuestros clientes en esta transformación, compartiendo nuestra visión de las tendencias y colaborando estrechamente para que operen con éxito en este entorno global incierto. El futuro de la tesorería es digital e inmediato, pero, por encima de todo, estratégico.