News | 07 Octubre 2026
El pulso ibérico: talento, capital y una única visión estratégica
España y Portugal están consolidando un espacio económico cada vez más integrado, con nuevas oportunidades en inversión, infraestructuras y transición energética. En este contexto, José Ramón Vizmanos, responsable de BBVA CIB en Iberia, analiza el potencial de Iberia como plataforma para movilizar capital, conectar mercados y acompañar el crecimiento internacional de las empresas.
Cuando este verano se inauguró la nueva interconexión eléctrica de 400 kV entre España y Portugal, con cerca de 1.000 MW adicionales de capacidad de intercambio, asistimos a algo más que a un hito de ingeniería. Es también una buena metáfora de una transformación económica mucho más profunda: las fronteras pesan cada vez menos en las decisiones de inversión, crecimiento y financiación de las principales compañías. Para los grandes fondos de inversión y las empresas, la histórica frontera del mapa hace tiempo que se desdibujó. Hoy, los proyectos de infraestructuras de gran escala cruzan geografías, las compañías buscan escala a través de operaciones de M&A y los flujos de capital se mueven allí donde encuentran las mejores oportunidades. La Península funciona, cada vez más, como un único tablero de juego.
Y si nuestros clientes operan de esa manera, sus socios financieros debemos hacer lo mismo. España y Portugal están reforzando su papel en ámbitos estratégicos como las infraestructuras y la transición energética, combinando recursos renovables, capacidad industrial y un ecosistema creciente en tecnologías como el hidrógeno, el biometano, los combustibles sintéticos o el almacenamiento. El reto pasa por movilizar capital y conocimiento para construir nuevas cadenas de valor con escala ibérica y europea.
"El reto pasa por movilizar capital y conocimiento para construir nuevas cadenas de valor con escala ibérica y europea"
Esa es la lógica que nos llevó hace algo más de un año a construir una única plataforma de Corporate & Investment Banking para España y Portugal. El objetivo principal era conectar mejor nuestro conocimiento de los clientes, la especialización sectorial, las capacidades de producto y la red internacional de BBVA para acompañarlos con una visión única. Desde entonces, las cifras de inversión vinculadas a la actividad de BBVA en España han aumentado un 26%, una señal de las oportunidades que aparecen cuando equipos y recursos trabajan de forma más integrada. Y esa fortaleza tiene también reconocimiento externo: a cierre 2025, Mergermarket nombró a BBVA "Iberia Financial Adviser of the Year", tras haber liderado 18 operaciones relevantes en los doce meses previos.
La complementariedad es especialmente relevante. La profundidad de producto y especialización desarrollada en España puede ponerse al servicio de los clientes, mientras que nuestra presencia bancaria en Portugal nos permite combinar las capacidades de CIB con una relación local más amplia. El talento y conocimiento de ambos equipos completan un modelo en el que la oportunidad se identifica cerca del cliente, pero se ejecuta con la profundidad del hub de producto de España y todas las capacidades de una franquicia global de CIB.
Y el valor de Iberia no termina en la Península. También puede actuar como nodo hacia algunos de los corredores internacionales más relevantes para nuestros clientes. Brasil es un buen ejemplo: un corredor histórico para Portugal y, al mismo tiempo, una geografía estratégica para muchos grandes grupos españoles. Compartir relaciones e inteligencia de mercado nos permite anticipar flujos de capital, conectar actores e identificar oportunidades que desde una visión fragmentada podrían pasar desapercibidas. Ese es, en mi opinión, uno de los grandes valores de una franquicia global de CIB. Iberia debe funcionar en dos direcciones: integrar oportunidades dentro de la Península y proyectarlas hacia los corredores internacionales en los que operan nuestros clientes.
"Iberia debe funcionar en dos direcciones: integrar oportunidades dentro de la Península y proyectarlas hacia los corredores internacionales"
El potencial de Iberia se refleja tanto en sus competencias industriales y energéticas como en su capacidad para atraer inversión, construir alianzas y movilizar capital a gran escala. Entender Iberia como un único ecosistema ha dejado de ser una opción innovadora para convertirse en un requisito indispensable de mercado. Una parte relevante del futuro industrial y energético de Europa se juega en el sur, y solo aquellos capaces de borrar las fronteras de su visión estratégica estarán en posición de liderarlo.




